El mito de la “media naranja”

“Hubo un tiempo en que la tierra estaba habitada por personas esféricas con dos caras, cuatro piernas y cuatro brazos. Tres sexos existían entonces: el masculino, descendiente del sol; el femenino, descendiente de la tierra y el andrógino, descendiente de la luna, que participaba en ambos. La arrogancia de estos seres provocó la ira de Zeus que para someterlos los dividió con su rayo, convirtiéndolos en seres incompletos y condenándolos a anhelar siempre la unión con su mitad perdida.”

Diálogos de Platón, “El banquete”, Aristófanes.

La idea de una pareja “ideal”, una media naranja o alguien que se “acople” perfectamente a mí, está muy extendida desde la antigüedad y trae consigo graves peligros:
– La no aceptación del otro. Intentar cambiarlo. Frustración. Rechazo.
– La negación del yo. Intentar cambiar. Anular mi yo.  Frustración.

Cada individuo es completo en sí mismo. No somos personas incompletas incapaces de vivir en plenitud sin “esa” persona. La individualidad es una gran virtud de los humanos, cada persona es diferente, por tanto única y por tanto especial. Tiene su bagaje cultural, educacional, genético, vivencial, etc. que le hace ser diferente al resto.

Ver al otro como diferente, no como mi mitad, sino como otro distinto a mí, completo,  digno de ser amado y respetado tal y como es. Aceptando esas diferencias, aprendiendo a respetarlas, fomentando y refirmando aquello que nos reporta satisfacción despierta el sentido de valía  y de realización en el otro.

Aprender a compartirlo ¿todo? ¿diluirme con el otro? Respetar el espacio del otro y el mío propio, compartiendo aquello que nos une. No perder nunca nuestra identidad ni nuestra libertad.

“Tú eres tú, yo soy yo y por mucho que lo deseemos no somos uno”
Sylvia de Béjar “Deseo” 2011

Por todo ello este es mi consejo:

No eres la media naranja de nadie, todos somos mandarinas 🙂

Pepi Vicente. Sexóloga y presidenta de la AVSP.
pepi@sexualidadypareja.com

Autora: AVSP

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  1. “La cenicienta que no quería comer perdices” - [...] comentábamos en nuestro anterior artículo es importante desterrar la idea de la media naranja, dejar de ser la mitad…

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